Freelance vs asalariado: comparativa de ingresos netos reales es una de las decisiones más importantes al valorar un cambio de modelo laboral. La tentación habitual es comparar directamente las tarifas de facturación con un salario bruto, pero esa comparación esconde varios factores que cambian completamente el resultado real. En este artículo te explicamos cómo hacer una comparación justa.
Por qué no se pueden comparar directamente tarifa freelance y salario bruto
Si un freelance factura, por ejemplo, 3.000 €/mes, y un asalariado cobra un bruto de 3.000 €/mes, no están en la misma posición económica real, por varios motivos que vamos a desglosar.
Factor 1: la cuota de autónomos
Como vimos en el artículo sobre el sueldo neto de un autónomo, el freelance debe pagar su propia cuota RETA, que varía según su tramo de rendimientos netos (desde aproximadamente 200 € hasta más de 590 €/mes en 2026). Esta cuota no tiene equivalente directo en la cotización de un asalariado, que es proporcional al salario y a cargo mayoritariamente de la empresa.
Factor 2: vacaciones pagadas
Un asalariado tiene derecho a vacaciones retribuidas (normalmente 22-30 días según convenio), durante las cuales sigue cobrando su salario completo. Un freelance, en cambio, no factura durante sus días de descanso, salvo que haya construido un colchón financiero específico para cubrir esos periodos.
Impacto estimado
Si un asalariado disfruta de 22 días laborables de vacaciones al año, eso equivale aproximadamente a un mes adicional de salario cobrado sin trabajar, que el freelance debería «autofinanciarse» reservando parte de sus ingresos de los meses activos.
Factor 3: bajas por enfermedad
Un asalariado que coge una baja médica sigue percibiendo una parte de su salario (a cargo de la empresa y/o de la Seguridad Social, según el periodo y el convenio). Un freelance, si no factura durante una baja, deja de generar ingresos ese periodo, salvo que tenga contratada una prestación específica por cese de actividad o incapacidad temporal (que además implica un coste adicional de cotización).
Factor 4: gastos deducibles vs gastos no deducibles
Un freelance puede deducir determinados gastos de su actividad (parte de suministros, material, software, formación relacionada), reduciendo su base imponible. Un asalariado, en cambio, no tiene esta posibilidad sobre gastos personales relacionados con su trabajo, salvo excepciones muy limitadas.
Factor 5: estabilidad y previsibilidad de ingresos
Un salario de asalariado es, con carácter general, fijo y predecible cada mes (salvo variables específicas). Los ingresos de un freelance pueden fluctuar considerablemente según la carga de proyectos, lo que añade un componente de riesgo e incertidumbre que no se refleja en una simple comparación de cifras mensuales.
Comparativa numérica orientativa
Vamos a comparar un asalariado con bruto de 2.500 €/mes (14 pagas) frente a un freelance que factura una media de 2.500 €/mes todo el año, con gastos deducibles de 300 €/mes:
Asalariado
| Concepto | Importe |
|---|---|
| Bruto mensual | 2.500 € |
| Seguridad Social (6,4%) | −160 € |
| Retención IRPF (≈16%) | −400 € |
| Neto mensual | ≈ 1.940 € |
| Vacaciones pagadas | 22 días/año incluidos, sin pérdida de ingreso |
| Baja por enfermedad | Cubierta parcialmente desde el primer día |
Freelance (facturando lo mismo todos los meses, incluidos los de «vacaciones»)
| Concepto | Importe |
|---|---|
| Facturación mensual | 2.500 € |
| Gastos deducibles | −300 € |
| Rendimiento neto | 2.200 € |
| Cuota RETA (tramo aprox.) | −350 € |
| Retención/pago fraccionado IRPF | variable, aprox. −300 € (ejemplo orientativo) |
| Neto mensual aproximado | ≈ 1.550 € |
| Vacaciones | Si no trabaja esos días, no factura; el neto anterior ya asume que sí trabaja todo el año |
| Baja por enfermedad | Sin cobertura automática si no cotiza por cese de actividad |
Lectura de la comparativa
Con la misma cifra de ingresos mensuales, el freelance obtiene un neto mensual inferior en este ejemplo, y además no tiene cubiertas las vacaciones ni (salvo que lo contrate expresamente) una baja por enfermedad de la misma forma que un asalariado. Para que el freelance alcance una situación económica realmente equivalente, necesitaría facturar una cifra sensiblemente superior a la del bruto del asalariado, no solo igualar la cifra nominal.
Cuánto debería facturar un freelance para «igualar» a un asalariado
Como regla orientativa (ampliamente usada, aunque aproximada), muchos asesores recomiendan que un freelance facture entre un 40% y un 60% más que el salario bruto equivalente de un asalariado, para compensar cuota de autónomos, ausencia de vacaciones pagadas, falta de cobertura automática por enfermedad, y la propia incertidumbre de ingresos.
Ventajas del freelance que no reflejan los números
No todo son desventajas para el modelo freelance; existen beneficios que no se capturan en una comparación puramente numérica:
- Flexibilidad de horarios y lugar de trabajo.
- Posibilidad de deducir gastos relacionados con la actividad.
- Potencial de escalar ingresos más allá de una escala salarial fija, según la demanda de servicios.
- Diversificación de clientes, reduciendo la dependencia de un único empleador.
Calcula tu caso concreto
Si estás valorando el cambio de asalariado a freelance (o viceversa), usa nuestra calculadora de sueldo neto para el escenario de asalariado, y aplica manualmente los ajustes de cuota RETA y gastos deducibles para aproximar el escenario freelance, como hemos mostrado en este ejemplo.
Calculadora de sueldo neto (España)
* Simulador orientativo no oficial, basado en tramos generales de IRPF y cotización media a la Seguridad Social. No sustituye el cálculo oficial de tu empresa ni tiene en cuenta particularidades como comunidad autónoma, discapacidad u otras deducciones específicas.
Preguntas frecuentes
Sí, puede cotizar voluntariamente por la cobertura de cese de actividad e incapacidad temporal, lo que incrementa su cuota mensual pero le proporciona una protección similar a la de un asalariado en estos supuestos.
Depende de tu situación personal; la pluriactividad, como vimos en un artículo anterior, suele beneficiarse de una bonificación en la cuota de autónomos durante un periodo, siendo una opción intermedia para quienes quieren probar el modelo freelance sin asumir todo el riesgo de golpe.
Depende en gran medida de los gastos deducibles que pueda aplicar y de su tramo de rendimientos; no existe una respuesta única, ya que varía mucho según cada caso concreto.
Depende de las bases de cotización elegidas a lo largo de la vida laboral; muchos freelances cotizan por bases más bajas para reducir su cuota mensual, lo que puede traducirse en una pensión futura menor si no se ajusta la estrategia con el tiempo.
Conclusión
Comparar freelance y asalariado solo por la cifra mensual de ingresos es un error habitual: hay que tener en cuenta la cuota de autónomos, la ausencia de vacaciones pagadas, la falta de cobertura automática por enfermedad, y la propia variabilidad de ingresos del modelo freelance. Como referencia orientativa, un freelance necesita facturar significativamente más que el bruto equivalente de un asalariado para alcanzar una situación económica realmente comparable.